niño de dos años que se refleja en una cristalera

Breve historia de una sesión de fotos inesperada

Si tienes hijos pequeños y que van a la guardería, puede que esto te suene de algo: dos semanas de tos con catarro y mocos. Por fin nos decidimos a ir a la pediatra, justo por si acaso… aunque por experiencia ya sé lo que me acabará diciendo.

Leo duerme la siesta. Miento; Leo y yo dormimos la siesta juntos. Suena el despertador de mi móvil y nos despertamos juntos. Nos preparamos y vamos al centro de salud. Es toda una suerte que, a pesar del repentino despertar, Leo tengo un magnífico humor, ya que por las tardes suele estar muy protestón después de la siesta. Me gusta pensar que su buen humor se debe a que ha despertado conmigo a su lado, algo inusual a esa hora.

Tras una escasa espera en consulta, la pediatra nos atiende.

Efectivamente, solo es un virus que tiene que hacer su curso. Solo son mocos en las vías altas. En realidad era lo que sospechábamos, y menos mal… porque en realidad estoy muy contento de eso… de hecho, mi respuesta a la pediatra fue: “en sustancia hay que esperar a que haga calor, no?”.

Una sonrisa por respuesta.

Nada mejor. Saber que aunque tu hijo tosa como un tísico, está perfectamente y solo son mocos en las vías altas. Así que me encuentro con que son las cuatro de la tarde, pues la doctora nos atendió (y liquidó) antes de lo esperado. Todavía me queda un poco de tiempo para ir a trabajar y tengo un niño de magnífico humor y bien dispuesto…

1 + 2 = 3

Lo cual, si el 1 es un papá fotógrafo y el 2 es un hijo de buen humor y bien dispuesto el 3 no puede no ser “hacer unas fotos”.

Así que Leo y yo volvemos para casa. Aunque no lo quiera admitir, el tiempo un poco empieza a apurar, así que no me da tiempo a preparar algo en casa. Aún así, mientras le cambio de ropa, se me ocurre la idea de hacerle una foto dentro del armario. ¡Menos mal que tengo siempre el iluminador montado y listo para usar!

Cojo la cámara de fotos, posiciono el softbox, le explico a Leo lo que vamos a hacer y le meto dentro del armario. Sobra decir que todo esto a mi hijo le pareció de lo más divertido, así que menos de un minuto obtengo esta magnífica fotografía.

niño de dos años de pie en un armario con ropa

Con un subidón por el éxito tan fácil, termino de vestirle y salimos. 

Mientras bajamos por la escalera, veo otra ocasión. Aprovecho la magnífica luz que hay allí mismo y el fondo color chocolate que tanto me gusta, para sacar unas fotos. ¡En la escalera de mi casa!

¡Y qué fotos! Estas mismas fotos con fondo marrón, que llevas viendo mientras lees estas líneas, has sido el resultado. 

Bajando hacía el portal paramos delante de la gran cristalera que hay a la izquierda. Leo adora sentarse en el gran escalón que la sujeta. Así que aprovechando que está ahí, quietecito y pensativo, le hago unos robados.

Entre todos este en especial me cautiva. Esa manera en la que la imagen reflejada le devuelve la mirada me encanta y despierta un sinfín de reflexiones en mi cabeza.

Una sesión totalmente inesperada y exitosa que sin planificación alguna ha acabado regalándome unas fotografías espectaculares.

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