Cincuenta sombras de Bilbao

Este finde estuvimos de visita familiar en Bilbao, preciosa como siempre… y que pintxos!!

Lo primero, si alguien estuviera preguntandoselo, no, no he leído el libro (y tampoco he visto la película o películas). Simplemente que hoy me ha dado por hacer retratos a las sombras de la gente y el titulo me venía al pelo.

Aprovechando que mi mujer y mi hijo están de tiendas (él es todavía muy pequeño para rebelarse) yo me he ido callejeando con mi mochila fotográfica en busca de disparos libres.
Este tipo de foto no tiene mucho misterio desde un punto de vista técnico: tan solo requiere de una buena ubicación, obviamente, y una adecuada altura del sol desde el horizonte por lo que suele ser una foto que se hace en las últimas horas de la tarde cuando el sol bajo proyecta unas sombras más largas.

Más importante que la técnica es lo que decidimos encuadrar en nuestro fotograma, lo que viene definido como composición. No hay una verdadera regla a seguir, más bien una serie de directrices que nos ayudan a componer una foto equilibrada y armónica.No te voy a hablar de ellas ni de cómo componer tus fotos, quizás en otro momento, simplemente te voy a ilustrar cómo aprovechar a tu ventaja el espacio negativo.

Algo que siempre suele funcionar en la fotografía, una especie de principio básico, es lo de llenar el encuadre acercándote a tu sujeto bien físicamente o bien con un zoom, de manera que realmente tu sujeto ocupe la mayor parte posible de tu foto. Llenar el fotograma (fill the frame). Todo lo opuesto es el espacio negativo, consideralo como el espacio que restas a tu sujeto en el momento que no llena ya tu fotograma. Entonces, si este espacio negativo es ordenado, y no tiene elementos que puedan distraer, consigue dar más importancia y dramatismo a nuestro sujeto resaltandolo de hecho.

Vuelve a mirar la señora de arriba con toda su sombra rodeada por una acera vacía, que sensación de soledad!

Ahora observa la siguiente foto:

Hay un ciclista con su sombra que está a punto de salir de nuestro encuadre. Lo normal en una situación como ésta es dejar espacio en frente del sujeto, la mente te pide que le dejes espacio al ciclista para que en tu cabeza pueda seguir corriendo porque si se lo quitas y lo pones detrás tu mente deja de pensar hacia dónde va y empieza a preguntarse qué es lo que está dejando a sus espaldas, como si estuviera huyendo de algo.  Como ves no siempre el objetivo es la armonía o el equilibrio; también la tensión tiene su atractivo, especialmente en esos días raros en los que nos apetece fotografiar la sombra de la gente.

 

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