Cómo aprovechar la luz natural

Me encanta usar mis iluminadores y mis flashes para tener un control absoluto sobre la iluminación de mi sujeto y no estar pendiente de las variaciones meteorológicas, pero eso no quiere decir que no podamos aprovechar la luz natural que entra por ejemplo por una ventana. También en las grandes producciones cinematográficas de Hollywood los directores suelen aprovechar la luz ambiente en determinadas situaciones para algunas de sus tomas y si lo hacen ellos que tienen budgets de millones de dólares quiere decir que la calidad puede llegar a ser excelente.

Este es un autorretrato que hice sujetando la cámara en frente mio y usando la luz que entraba por una ventana. Se puede apreciar su reflejo en mi ojo. Especialmente cuando tienen cortinas claras las ventanas actúan como un gran softbox, regalandote una magnifica luz suave.

En esta foto aprovecho la luz que entra por dos ventanas, una lateral y otra frontal. Como puedes ver, la que esta a la derecha de Luca está mas cerca, mientras que la otra está a mis espaldas y proporciona una agradable luz de relleno.

Por raro que parezca, y a pesar de ser una composición compleja que requiere una buena mano de photoshop, para esta foto he preferido usar una luz natural para lograr un buen movido (se puede apreciar que Luca está un poco borroso) que mejor rinde la idea del movimiento y también para dar una sensación mas de realidad y que no parezca muy artificiosa.

Hay dos cosas que debes tener en cuenta cuando recurres a la luz natural y esas son el balance del blanco y la exposición.

Imagina por ejemplo que son las ocho de la tarde de verano y por tu ventana entra una preciosa luz cálida. Puede que decidas seleccionar un balance adecuado para esos tonos dorados. Ahora imagina que el sol acaba de ponerse o que de repente una nube se interpone entre el sol y tu ventana. Ya la luz que filtra no será dorada sino más bien azul, y tus fotos también lo resultarán. Este pequeño inconveniente lo puedes solucionar fácilmente disparando en modo RAW.

Para los que no lo saben, las reflex pueden escribir las fotografías de dos maneras distintas. Una de ellas es usando el formato JPEG, un archivo comprimido que magnificamente congenia calidad y espacio, pero que tiene sus limitaciones a la hora de hacer retoques en la post-producción en cuanto ya tiene aplicados varios filtros por la propia cámara. La otra manera de escribir las fotos es a través de los archivos RAW, donde básicamente se graba cada información captada por el sensor, pixel por pixel, sin comprimir y que ofrece una manejabilidad excelente en post-producción. También es cierto que un archivo RAW ocupa mucho más espacio en el disco duro que un JPEG. Aún así merece la pena porque puedes despreocuparte por completo de cosas como el balance del blanco o ligeras modificaciones de exposición.

Consecuencia directa de que se ponga el sol o se interponga una nube en su camino hacia tu ventana es que puede bajar la cantidad de luz que entra ella haciendo que tu triada de valores de obturador/diafragma/ISO ya no sea la adecuada resultando una foto subexpuesta por ejemplo.

 

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